Inundaciones mantienen aún a cientos de familias albergadas en Sarapiquí

Las inundaciones que golpean al cantón de Sarapiquí mantienen a cientos de personas fuera de sus hogares, mientras las autoridades intensifican las labores de atención y evaluación de daños ante el riesgo de nuevas lluvias asociadas al ingreso de la onda tropical número 34.

Hasta la mañana de este miércoles, más de 600 personas permanecían distribuidas en ocho puntos de asistencia. Aunque algunos albergues, como el ubicado en Salvador Durán, ya fueron cerrados conforme disminuyeron las necesidades de evacuación, otros continúan recibiendo a familias que todavía no cuentan con condiciones seguras para regresar a sus viviendas.

Entre los centros que permanecen activos se encuentra la Iglesia Cristiana Ágape, donde se concentran más de 100 personas provenientes de comunidades como Barbudos, Remolinitos, La Trinidad y Nogal. También continúa habilitado el Liceo La Virgen, que alberga a cerca de 200 vecinos de El Naranjal.

En El Tigre, el espacio se mantiene disponible para atender a familias que todavía tienen sus viviendas afectadas por el agua, mientras que en La Trinidad permanece habilitado un punto destinado especialmente a personas con discapacidad o con condiciones especiales de salud.

La alcaldesa de Sarapiquí, Vanessa Rodríguez, explicó que las labores de respuesta se han concentrado especialmente en las comunidades más alejadas y de difícil acceso. Como parte de este operativo, un equipo interinstitucional integrado por Bomberos, Cruz Roja, Municipalidad y Comisión Nacional de Emergencias (CNE) fue desplazado hacia la zona de Cureña para reforzar la atención a las familias afectadas.

Rodríguez también confirmó que en Fátima fue necesario habilitar un albergue de manera tardía, debido a que las aguas del río tardaron más tiempo en disminuir y posteriormente alcanzaron sectores cercanos a la zona fronteriza.

La situación es particularmente compleja en comunidades como Pangola, Cureña, Cureñita y Fátima, donde el lento descenso de los niveles de agua impide que muchas familias regresen a sus propiedades. Además de los daños en las viviendas, los habitantes enfrentan pérdidas en cultivos, afectación de potreros y problemas con las fuentes de abastecimiento de agua.

Uno de los afectados es Cándido Flores Ortiz, vecino de Pangola, quien permanece albergado luego de que la crecida de los ríos dejara prácticamente incomunicada a su comunidad.

Flores relató que la emergencia provocó importantes daños en la producción agrícola. Entre las pérdidas mencionó cultivos de malanga y terrenos destinados a la actividad ganadera, cuyos pastos quedaron severamente afectados por el lodo y los sedimentos arrastrados por las corrientes.

A esto se suma una situación que preocupa especialmente a las familias: la contaminación de los pozos utilizados para obtener agua. Según explicó el vecino, el desbordamiento de los ríos afectó los sistemas sanitarios y permitió que las aguas contaminadas alcanzaran las fuentes de abastecimiento de varias propiedades.

Esto representa un riesgo adicional para las comunidades afectadas, que no solo deben enfrentar la pérdida de sus cosechas y daños materiales, sino también la necesidad de garantizar agua segura para consumo y uso doméstico.

En Cureñita, la situación también obligó a familias a abandonar sus viviendas ante el avance de las aguas. Ruth Chavarría Sosa, vecina de esta comunidad, es una de las personas que tuvo que trasladarse a un sitio seguro debido al riesgo generado por las inundaciones.

Mientras continúan las labores de asistencia, evacuación y valoración de daños, las autoridades mantienen especial vigilancia sobre las comunidades fronterizas y otros sectores vulnerables del cantón.

La preocupación aumenta ante el acercamiento de la onda tropical número 34, cuyo ingreso al territorio nacional está previsto para este jueves. La posibilidad de nuevas lluvias mantiene en alerta a las instituciones de emergencia, especialmente porque varias zonas todavía enfrentan los efectos de las inundaciones anteriores y muchas familias continúan sin poder regresar a sus hogares.

Para los habitantes de las comunidades más afectadas, la emergencia no terminará con el descenso de las aguas. La recuperación de los cultivos, la limpieza de terrenos, la reparación de infraestructura y, especialmente, la recuperación de fuentes de agua potable serán parte de los principales desafíos durante los próximos días.

Mientras tanto, los equipos de respuesta mantienen el despliegue en diferentes puntos de Sarapiquí, con especial atención en aquellas comunidades donde las condiciones de acceso y el lento comportamiento de los ríos prolongan la emergencia.